Para mantener la higiene del enfermo debemos valernos de ayudas técnicas que nos facilitarán la labor con seguridad.

La higiene de la persona encamada y con problemas de movilidad es uno de los retos a los que se enfrentan sus cuidadores. Las ayudas técnicas actuales, como las camas articuladas o las sillas de ducha, favorecen la movilidad del enfermo y realización de las tareas de higiene en condiciones seguras. De esta manera, se reduce al máximo la posibilidad de causar daños físicos tanto en el enfermo como en el cuidador.

La higiene, una necesidad

Entre los cuidados de la persona encamada, sin duda, la higiene es una necesidad básica. Evidentemente, es indispensable para evitar infecciones y problemas en la piel, pero también es un factor esencial para que el encamado se sienta mejor emocionalmente.

Enfrentar el proceso de higiene de una persona enferma no es fácil. En el mejor de los casos, podrá llegar hasta el baño, acompañada de su cuidador; pero, incluso así, es recomendable apoyarse en ayudas técnicas para favorecer el desplazamiento. Un andador puede convertirse en el mejor aliado para evitar caídas.

Ya en el baño, recurrir a asientos para el inodoro y la ducha garantiza que el enfermo mantenga su estabilidad en todo momento y mientras el cuidador colabora en su higiene sin tener que preocuparse por poner en peligro su estabilidad.

En caso de inmovilidad completa

Si la persona encamada no puede moverse, la higiene deberá realizarse en la misma cama. Esto implica un doble esfuerzo para garantizar la seguridad del enfermo y, a la vez, su dignidad. Es decir, hay que intentar que la persona se sienta lo más cómoda posible, a pesar de la manipulación del cuidador.

En estos casos, es indispensable preparar con detalle todos los elementos del baño y cuidar la temperatura de la habitación, para evitar que el proceso dure más tiempo de la cuenta y genere incomodidad en el enfermo.

A la hora de proceder al baño, es importante realizarlo por partes. Ir enjabonando, limpiando y secando por partes hará que la persona no coja frío. Además, si se encuentra en una cama articulada eléctrica, será mucho más fácil mover a la persona para lavarla, sin que tenga que adoptar posturas incómodas.

También es importante seguir un orden en el lavado. Se recomienda empezar por la cara y el cuello, con la protección de una toalla pequeña encima del pecho para evitar que se moje la zona. A continuación, se lavan bien los brazos, hombros, axilas y manos, asegurando secar correctamente la zona entre los dedos.

La técnica de lavado de un enfermo sigue el mismo esquema en la zona del pecho y abdomen, con especial cuidado de secar muy bien los pliegues de la piel. Finalmente, el cuidador debe proceder a la limpieza de espalda y genitales. Si la persona no puede moverse, el uso de las camas articuladas o camas de hospital, son fundamentales para garantizar su seguridad y comodidad.

Aquí os presentamos uno de los modelos de camas articuladas eléctricas que podéis encontrar en Solocamas. ¡Infórmate!

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