Las sillas para ducha son una ayuda técnica necesaria en muchos hogares.

Las personas con movilidad reducida tienen serios problemas para realizar cualquier actividad común de su vida cotidiana. La hora del baño supone un momento especialmente delicado para ellas y las sillas para ducha, pueden suponer una gran ayuda. El baño es un lugar ya de por sí peligroso, en el que cualquier persona queda expuesta a sufrir resbalones y caídas. En el caso de las personas enfermas, o que no pueden moverse con normalidad, el peligro de tener un accidente es potencialmente mayor, así como las consecuencias del golpe.

Afortunadamente, existen dispositivos que ofrecen ayudas técnicas para facilitar diversas tareas, entre ellas, la de la higiene personal, mediante aparatos automatizados como sillas para ducha. Facilitan no solo al enfermo, sino también al cuidador, que ya no necesita cargar en brazos con la persona. Pero ¿cualquier silla de ducha nos vale? ¿Son todas las sillas iguales? A continuación, una guía para saber comprar la silla para ducha adecuada.

Hoy en día, en el mercado se puede encontrar de todo. Entre la amplia oferta es fácil dar con productos que parecen sensacionales, pero luego en la práctica no lo son tanto. Por eso, hay una serie de detalles en los cuales conviene fijarse a la hora de hacer la compra.

  • Una silla de ducha tiene que ofrecer seguridad. Este es el objetivo principal de la silla para ducha. Va a ser utilizada en hospitales, residencias de ancianos y enfermos, o incluso en el propio domicilio de la persona. Debe ofrecer una facilidad de uso y permitir que el usuario esté sentado dentro de la ducha o bañera. Esta es la finalidad de este producto, evitando que la persona tenga que estar de pie o realizar sobreesfuerzos. Para evitar que la silla de deslice, debería tener conteras antideslizantes de goma.
  • Estas sillas suelen tener una estructura moldeada, y es posible encontrarla con variedad de diseño: taburetes, sillas con reposabrazos o con respaldo, entre otras variedades. Incluso hay sillas que tienen un leve arqueado formando una ‘U’ en el centro, para que el agua entre facilitando la higiene. El modelo de silla a elegir dependerá de las necesidades que tenga el usuario.
  • Una silla para ducha debe ofrecer también facilidades para la higiene. Fáciles de usar y de lavar y que no se oxide. Si dispone de espacio para que entre el agua, también debe incluir orificios para evitar que esta se acumule.
  • Otra característica importante para una silla de ducha es la comodidad. Las más adecuadas son las sillas de aluminio, que resultan ligeras y cómodas para que cualquier persona las pueda mover. Para esto resulta muy ventajoso que tengan incorporadas asas moldeadas en su estructura. Además, las patas deben permitir regular la silla a diferentes alturas.

Estas son las características básicas de una buena silla para ducha y su catálogo es variado y muy amplio. Si quieres echar un vistazo a nuestra sección de sillas de ducha, estamos seguros de que no te defraudará.