Queremos ayudarte a elegir camas articuladas que se adapten a tus necesidades.

Cuando estar en cama es nuestra única opción, la experiencia no resulta nunca agradable y elegir camas articuladas de calidad y a buen precio, puede resultar un quebradero de cabeza. En esta situación se encuentran cientos de personas que, por enfermedad o el paso de los años, ven reducida su capacidad para moverse.

Si estamos en esta situación o tenemos a un familiar que la padece, es importante contar con todas las ayudas a nuestro alcance para que esa persona tenga las mayores comodidades. En este sentido, las camas articuladas suponen unas ayudas técnicas avanzadas que facilitan y permiten las prestaciones necesarias en el día a día de las personas dependientes. Los momentos de la alimentación, la higiene e, incluso, realizar alguna actividad, como ver la televisión o cambiar la postura del cuerpo (tan necesaria para evitar heridas y dolores en el cuerpo), pueden suponer unos auténticos suplicios para el enfermo y cuidador. Las camas articuladas y, concretamente, las camas articuladas eléctricas, vienen a ofrecer una ayuda en situaciones como estas.

Las camas de hospital o camas geriátricas deben reunir una serie de características, para que cumplan eficazmente su función, la cuales son facilitar la vida de pacientes y cuidadores y aportar seguridad, comodidad, higiene y confort.

Aunque la oferta que nos da el mercado, en la actualidad, es muy amplia y variada, comprar una cama articulada de calidad y a buen precio no es sencillo. Sobre todo, si se desconocen cuáles son los elementos que debe tener una cama de este tipo, las funcionalidades que debe ofrecernos y los materiales de los cuales ha de estar fabricada para garantizarnos seguridad, comodidad, facilidad de uso, limpieza y durabilidad. Teniendo en cuenta, en todo momento, que la persona que va a utilizar la cama se encuentra en unas condiciones especiales de vulnerabilidad.

Tipos de camas articuladas:

Hay diferentes tipos de camas articuladas: con ruedas y sin ellas, con y sin carro elevador; con tren y antitren y con trapecio, entre otras variedades. A mayor grado de dependencia del usuario, mayores prestaciones o accesorios, deberá tener la cama escogida.

Una cama articulada eléctrica siempre será deseable frente a la opción de la cama articulada manual o de manipulación mediante manivela. Aunque su precio es mayor, también es mucho más cómoda y permite una mayor independencia del paciente. A partir de aquí, hay que analizar qué otras prestaciones nos vendrán bien, conforme al estado del paciente. En cualquier caso, una serie de características que nunca deberemos pasar por alto es las siguiente:

  • La cama articulada tiene que aguantar un peso de al menos 130 kilos. Si el usuario es muy pesado, podemos encontrar camas tamaño XXL o bariátricas, que soportan hasta 350 kilos. También es importante que se ajuste, en altura, a la persona. Hay diferentes medidas de camas, que van desde una estándar de 90 cm de ancho por 196 de largo hasta otras más grandes para colchones de hasta 105 centímetros o los 120 de las bariátricas o XXL por 2 m. de largo.
  • Otro apartado fundamental es el de los materiales y la elección de un buen somier articulado, marcará sin duda la diferencia entre durabilidad y confort del conjunto de la cama articulada. Se recomiendan los de 4 o 5 planos con motorización o mecanismo alemán, por su demostrada fiabilidad. Es recomendable que este tipo de somieres articulados tengan sistema de vuelta a cero, es decir, en el caso de robotización eléctrica, ante un fallo de corriente, el somier vuelve a su posición natural o 0 con una batería independiente. El bastidor debe ser de tubo de acero de al menos 50X20X1,5 y si su acabado es en pintura esmaltada Epoxi Termoendurecida, el paso del tiempo a penas se notará, es mucho más duradera ente los golpes y no se raya y desconcha con facilidad. El sistema de suspensión más demandado es el de lamas de madera de haya vaporizada, un material natural de gran adaptabilidad. Las rótulas son un punto diferenciador muy a tener en cuenta porque son las que confieren el confort, la adaptabilidad y la ausencia de ruidos al moverse.
  • Siempre que sea posible, se optará por camas con carro elevador, pues permiten subir y bajar la cama a diferentes alturas: entre 40, 80 e, incluso, 20 centímetros, en algunas camas especiales, sin esfuerzo para la espalda del cuidador. Las camas con carro elevador nos permiten, además, de regular en altura (bajar o subir) la altura del somier a la conveniencia del usuario y su cuidador, combinarlo con un somier articulado de 4 o 5 planos para poder optar por levantar las piernas, adoptar una postura similar a la de sentarse en un sillón… El sistema tren y antitren, permite inclinar la cama hacia el cabecero o piecero, para cambiar la postura del paciente y facilitar la circulación de la sangre. Este tipo de camas articuladas son ideales para enfermos con alzheimer.
  • Las patas pueden ser sin o con ruedas (entre 2 y 4). Si tenemos previsto trasladar la cama de un lugar a otro, conviene que tenga ruedas.

Accesorios para camas articuladas:

Hay otros elementos aconsejables para añadir a una cama articulada, como las barandillas. Sirven de apoyo al usuario para levantarse o sentarse y pueden ser abatibles o telescópicas y tener diferente altura. Otros elementos de apoyo son los trapecios o incorporadores, que permiten al usuario agarrarse a él, para recolocarse, en caso de que sean pacientes que conservan alguna movilidad. También hay camas que permiten incorporar portagoteros. Los cabeceros y pieceros cumplen una mera función estética, pero se pueden añadir, si se desea.

Por último, hay que recordar que, para los colchones y ropa de cama, habrá que optar por materiales hipoalergénicos y fáciles de lavar. Que no acumulen manchas, olores ni humedad. Preferiblemente, un colchón antiescaras es la alternativa más saludable para el flujo sanguíneo del paciente y su piel, ya que contribuye a evitar las heridas y úlceras propias de estar tumbado. Habitualmente se combinan con otro tipo de colchones como los viscoelásticos o sanitarios.